martes, 8 de noviembre de 2016

El jardín medieval: "María en el huerto cerrado, con santos".



 Esta obra expone varios paradigmas vitales y estéticos que marcaron muchas tendencias en la sociología medieval a partir del siglo XIII. Veamos qué dicen al respecto Rose-Marie & Rainer Hagen en su interesante libro : "Los secretos de las obras de arte":

 ["El cuadro mide 26,3 por 33,4 centímetros, (...). Conservado en el Städel Museum, fue realizado hacia 1410 y muestra un pequeño fragmento del mundo de entonces: un rincón del jardín rodeado por las murallas de un castillo.
 Por aquella época los castillos servían de refugio. En general los conflictos entre los nobles no eran solucionados por mediación del emperador o los tribunales, sino a través de ataques y defensas. Las luchas formaban parte de la vida a todos los niveles. Las murallas de este jardín apacible forman una barrera contra el mundo de la violencia.
 El desorden y las incomodidades de la vida cotidiana también se quedan fuera: los excrementos de los caminos, los perros y los cerdos errantes, la fetidez , la falta de espacio, la oscuridad y el frío de las casas, el espectáculo de la enfermedad y la pobreza. El idilio del jardín ofrece la otra cara de la vida diaria.
 Hacia 1410 los jardines donde disfrutar de la vida no estaban tan extendidos como hoy día. Las tropas de ocupación romanas los habían dado a conocer en el norte, pero desaparecieron con la caída del Imperio romano y los desórdenes provocados por las grandes invasiones bárbaras. Los conventos volvieron a difundir el gusto por el jardín más allá de los Alpes, pero se centraba más en su utilidad que en su belleza. En el jardín cuadrado de los claustros se cultivaban hierbas medicinales y aromáticas, en el centro se encontraba una fuente y una parte del terreno se dedicaba generalmente a las tumbas de los hermanos de la orden. (...).
  Solo hacia el año 1200 el jardín volverá a ser descubierto como un lugar de ocio y diversión. Ante todo debía ser hermoso para que el visitante disfrutara del placer de pasear. San Alberto Magno (h. 1200-1280), el sabio teólogo de Colonia, propagó este tipo de jardín y muchos de sus consejos se encuentran reflejados en el cuadro María en el huerto cerrado, con santos pintado dos siglos más tarde por un maestro renano anónimo. Así pues, "debería disponer de un alto con hierba y repleto de florecillas (...) adecuado para sentarse y disfrutar con deleite del reposo". Los árboles no deberían estar muy juntos unos de otros "porque la ausencia de una ligera brisa podría perjudicar el bienestar". Un "jardín de las delicias" debía contar también con "un pozo rodeado de piedras (...) porque su pureza es fuente de mucho placer".]
(Texto extraído de :"Los secretos de las obras de arte". Rose-Marie & Rainer Hagen. Taschen.)

 María en el huerto cerrado, con santos o Jardín del Paraíso (h. 1410)
 Pintor anónimo del siglo XV conocido con el sobrenombre de "Meister des Paradiesgärtleins": "Maestro del Paraíso de Fráncfort" o "Maestro del Jardín del Paraíso".
Städel Museum. Fráncfort. Alemania
 De Upper Rhenish Master - The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=155256

[Wikipedia: "El cuadro representa el tema religioso de María como una delicada y débil virgen encerrada en su jardín, hortus conclusus o jardín cerrado que es símbolo de su virginidad. No obstante, el pintor ha tratado el tema cambiándolo de manera extraña. Al contrario de lo que era usual en las representaciones de la época, María no es el centro de la pintura, sino que permanece en la esquina superior izquierda, leyendo un libro. Está rodeada de santos. Santa Dorotea está cogiendo cerezas detrás; Santa Bárbara coge agua de un pozo; santa Catalina sostiene un salterio, en el que Jesús Niño pulsa las cuerdas. A los pies de san Jorge hay un milano muerto y a los del arcángel Miguel un pequeño demonio negro. En un tronco se apoya san Osvaldo.

El Jardín del Paraíso es una de las primeras pinturas en la que las plantas se representan de manera realista. Todas se reconocen fácilmente. La mayor parte de ellas son plantas marianas, es decir, de aquéllas que están entre los símbolos de la Virgen. Junto al muro pueden reconocerse claramente distintos tipos de pájaros."]

 

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